Reseña Exposición “Hombres entre dos siglos XIX-XX. 100 años de historia masculina chilena.”

Reseña Exposición “Hombres entre dos siglos XIX-XX. 100 años de historia masculina chilena.”

Pía Acevedo Méndez

Investigadora

 Instituto de Estudios Patrimoniales

Más de un centenar de fotografías, objetos y vestimentas componen la exposición “Hombres entre dos siglos XIX-XX” que estará abierta al público hasta el 17 de abril en el Salón Gobernadores del Museo Histórico Nacional. Esta exposición se enmarca en el lanzamiento del libro “Retratos de Hombre 1840-1940. Chile espacios, representaciones y modos de ser masculino” perteneciente a la colección del Museo y que aborda, precisamente, la masculinidad y las profundas transformaciones que ésta ha experimentado producto del paso del siglo XIX al XX. En este marco temporal se distinguen acontecimientos trascendentes para el devenir nacional como el centenario, la explotación de la minería salitrera, la antesala de la primera y la segunda guerra mundial y los cambios tecnológicos que dejaron una profunda huella en Chile y, en particular, en los hombres chilenos. La presencia de estos procesos en el texto es desde la fotografía, específicamente desde 120 retratos masculinos que son parte de la colección fotográfica del Museo y, además, a través de cuatro artículos denominados: la democratización del retrato; el hombre chileno; evolución de la moda masculina: fragmentos de una histórica inconclusa 1840 -1940 y breve aproximación a la construcción de masculinidades en Chile.

La estructura de este libro es similar a lo que el visitante podrá presenciar en la exposición, ya que esta se compone de cinco grandes secciones. La primera de ellas, Una ciudad moderna, da cuenta del desarrollo económico que vivió el país y particularmente las ciudades de Santiago y Valparaíso. En esta sección hay fotografías y objetos, además de dos proyecciones visuales pertenecientes a la Cineteca Nacional, que permiten observar los cambios urbanos que experimentaron estas ciudades, así como también el avance en los medios de transporte y algunos de los objetos con los que el hombre legitimaba su condición de tal en el espacio público. De esta manera las vitrinas contienen peines, calzador de zapatos, trajes, gorros, bastones, pipas, mazos de cartas y billeteras, entre otros objetos, que dan cuenta de lo que utilizaba el hombre citadino de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. En este mismo espacio, se aprecia la sección denominada La Democratización del Retrato en donde se exponen fotografías de hombres que pudieron optar a la posibilidad de retratarse y, por lo tanto, de perpetuarse. Según lo expuesto por el Museo “con los avances de la técnica fotográfica, y en el contexto de la revolución industrial, comenzó una paulatina democratización del retrato. Esto permitió que, a medida que el siglo se desarrollaba, la pujante burguesía y aquellos sectores que antaño no tenían acceso a la práctica, también perpetuaran su imagen a través de la nueva técnica”. Así, lo que antes estaba reservado para las clases más acomodadas y el registro de sí mismos mediante la pintura, ahora la fotografía permitía que otros también pudieran dejar registro de su imagen para los siglos venideros.

Traspasando una especie de muro levantado para la museografía, se muestra la tercera sección de la exposición que se denomina Hombres de la Pampa. Aquí se presencian imágenes y objetos que revelan como vivó y trabajó el minero calichero desde finales del siglo XIX en un desierto de Atacama árido, pero que contenía en su tierra uno de los minerales más demandados por los países europeos: el salitre. Los objetos y las vestimentas que ahí se exhiben son absolutamente distintos a los observados en la primera y segunda sección de esta exposición, ya que el contexto espacial y económico que vivieron los mineros del salitre son totalmente diferentes a lo vivido por los hombres de Santiago y Valparaíso. El esfuerzo físico, la exposición al sol y el trabajo duro de la industria salitrera determinaron la masculinidad y el cuerpo de este hombre de la minería, características que logran ser reveladas mediante las fotografías  y las  ropas desgastadas y roídas que se ahí muestran. Sin embargo, si la intención es visualizar al “otro hombre pampino”, aquél administrador de oficina, aquél dueño de las minas que no lucía como los obreros que trabajaban para él no es posible apreciarlo, al menos, en esta sección de la muestra.

En cuarto lugar, en este mismo espacio, se encuentra la sección Hombres de Campo en donde se da cuenta del sujeto masculino que se vinculó a la hacienda como espacio de trabajo y de sociabilidad durante el cambio de siglo. Este espacio socioeconómico, propuso, según el Museo: “un orden social que inevitablemente produjo diversas identidades: desde el patrón, inquilinos y peones hasta sujetos marginales como bandidos, sujetos y huachos no reconocidos por su padre”. De esta manera, a través de chupallas, espuelas, cachos y monturas es posible visualizar al hombre del valle central, vinculado a las tradiciones  y costumbres españolas que se asentaron en Chile desde finales del siglo XVI.

Finalizando esta exposición, el visitante se encuentra con un pasillo en el que podrá observar la última parte de esta muestra denominada Los hombres y el trabajo. En este caso se exhiben una serie de imágenes alusivas a distintos contextos laborales de los hombres de estos siglos, en los que no sólo se observa al hombre minero, campesino, comerciante o burócrata, sino también a hombres que se dedicaron a una serie de ocupaciones que llegaron a Chile producto de la industrialización y la irrupción de conductas foráneas. Así, se observa, por una parte, la figura del hombre ferroviario retratada en un maquinista, como también es posible advertir equipos de fútbol y artistas que llegaron desde países lejanos para contagiar a los chilenos con estas aficiones y oficios. En palabras del museo “la ciudad moderna es testigo de una nueva sociabilidad que redefine la experiencia del trabajo masculino desde la relación con su propio cuerpo, con el cuerpo de los otros y con el cuerpo social que lo alberga”.

En definitiva la exposición permite observar los constructos de masculinidad constituidos en un mismo marco temporal, pero que resultaron diametralmente opuestas producto, entre otros factores, del espacio que las determinó. El minero del norte, el hombre de campo, el sujeto citadino y el burócrata, entre otros, son el reflejo de una sociedad que no percibía ni vivía una realidad nacional unívoca.

“Hombres entre dos siglos XIX- XX” permite no sólo mirar objetos, rostros y cuerpos, sino también permite observar las profundas trasformaciones urbanas, sociales, culturales y económicas que estaban ocurriendo en Chile en el cambio de siglo y en medio de una vorágine internacional cruzada por la irrupción de nuevos medios de transporte, por enfrentamientos bélicos y por el avance en las técnicas de producción a escala industrial. Por su parte, el ejercicio que realiza el Museo Histórico Nacional de poner a disposición del público objetos pertenecientes a sus colecciones y archivo es valorable, porque permite que los sujetos que visitan este espacio comprendan que no es un lugar estático en el tiempo y que sus colecciones permanentes no son lo único que posee para dar cuenta de la realidad nacional. Desde esta perspectiva, es posible entender el museo como un lugar dinámico, como un espacio que genera conocimiento y que posee recursos apropiados para realizar investigaciones en torno a Chile y los múltiples elementos y procesos que lo han constituido como tal.

Al finalizar la experiencia, el visitante se retira con la sensación de haber conocido esferas de la masculinidad chilena de principios del siglo XX, pero que producto de la naturalización del hombre en el espacio público no habían sido mayormente relevadas hasta instancias como esta. Por otra parte, y para experiencias futuras, sería interesante revisar la puesta en escena de este tipo de exposiciones, ya que la distribución de las secciones  “hombre de la pampa”, “hombre del campo” y  “hombres del trabajo” dejan la percepción de estar ubicadas en el patio trasero de los hombres citadinos de Santiago y Valparaíso.

Los dejamos cordialmente invitados a visitar la exposición “Hombres entre dos siglos XIX-XX” para conocer más de cerca los constructos de masculinidad en el marco nacional y a utilizar esta muestra, en caso de que lo amerite, como una herramienta de aprendizaje para la educación escolar y superior, ya que permite abordar procesos y acontecimientos históricos que están presentes a lo largo de todo el currículum.

IMG_5597



Show Buttons
Hide Buttons
Top