Reseña exposición “Mujeres en Santiago. Retratos femeninos urbanos en el siglo XX”

 “Mujeres en Santiago. Retratos femeninos urbanos en el siglo XX”.

Pía Acevedo Méndez
Investigadora Titular

Instituto de Estudios Patrimoniales

En agosto del año pasado se llevó a cabo, en la ciudad de Puebla (México), el Primer Encuentro Internacional de Museos, instancia en la que se reflexionó sobre las posibilidades que poseen estos espacios para enriquecer la experiencia de los visitantes, poniendo en el centro de esta discusión conceptos como democracia, diversidad e inclusión. En la inauguración de esta actividad la directora del Centro Nacional de Preservación del Patrimonio Cultural Ferroviario, Teresa Márquez, manifestó que los museos tiene una gran potencialidad para consolidarse como espacios democráticos e inclusivos, sobre todo si se generan instancias en las que la ciudadanía pueda ser parte del museo como visitante, pero también como un agente activo en la conservación, difusión y estudio del patrimonio que resguardan este tipo de instituciones, generando un sentimiento de responsabilidad y pertenencia en los ciudadanos.
De la mano de lo anterior, pero en Argentina, en mayo recién pasado, con motivo de la celebración del día internacional de los museos, el Museo Histórico Legislativo del país trasandino realizó un llamado a la comunidad a ser parte de la muestra denominada “Museos y Paisajes Democráticos” con fotografías inéditas, históricas o actuales que reflejaran lugares, momentos, ideas, debates, participación o cualquier hecho que representara la democracia y que de paso reivindicara la identidad y la libertad de la nación vecina. La idea de este llamado es acercar a la comunidad al museo, que sientan este lugar como propio y que puedan ver reflejada en este espacio su visión de la realidad en la que están insertos.
En el marco de las dos experiencias previas ocurridas en países latinoamericanos es que resulta interesante analizar la exposición temporal “Mujeres en Santiago. Retratos femeninos urbanos en el siglo XX” inaugurada en el contexto de la celebración del día del patrimonio en el Museo Benjamín Vicuña Mackenna.
En primer lugar, llama la atención cómo se conformó la muestra de esta exposición. El Museo junto al Programa de Patrimonio y Género de la DIBAM invitaron a la comunidad, con motivo de la celebración del día internacional de la mujer, a participar de una masiva recopilación de fotografías donde aparecieran mujeres y que tuvieran como escenario el Santiago urbano del siglo XX. Como resultado de esto, se reunieron más de cien imágenes, de las cuales se seleccionaron setenta para ser parte de la exposición. Las fotografías escogidas se montaron en dos salas que el museo acondicionó para la muestra. Inmediatamente, al acceder a la exposición, aparecen dos grandes infografías. La primera da cuenta sobre detalles del trabajo realizado para el montaje, además de los lugares de Santiago que pueden visualizarse en las imágenes expuestas y los diferentes contextos en los que fueron tomadas las fotos. La segunda infografía es el contorno de la ciudad de Santiago en el que se referenciaron los lugares que son posibles observar en las fotografías. Este recurso resulta interesante, ya que espacializa de manera concreta la muestra, sin embargo carece de cualquier tipo de información que permita al visitante detenerse en él y, eventualmente, comprender que lo que ahí aparece tiene relación directa con las imágenes expuestas, por lo tanto un elemento que podría resultar valioso queda subutilizado. Pasando a las salas, en una de estas el visitante encontrará 36 fotografías que cronológicamente fluctúan entre 1927 y 1989. Se dispusieron de cuatro pequeños paneles en donde se entrega información referente a temas denominados como: Organización, Sacar la Voz, En política y Centro de Santiago. Por su parte algunas de las fotografías expuestas se enmarcan dentro de momentos que fueron definidos en el guión como vanguardia, vida de calle, política y lugares comunes. En este último se encuentran fotografías de mujeres en lugares como: parque O’higgins, centro de Santiago, plaza de armas, Alameda, paseo Bulnes, La Moneda, parque Llano Subercaseux, Hipódromo, Villa Frei, Plaza Italia, parque Cousiño, zoológico, cerro San Cristóbal y el aeropuerto.
En la segunda sala se muestran 34 fotografías tomadas entre los años 1916 y 1998. A diferencia de la sala anterior aquí se dispusieron de 6 paneles informativos con 3 temas centrales: Educación, Trabajo y el Cerro Santa Lucía. En el caso del panel alusivo a la educación se entregan datos sobre mujeres que lograron ingresar a la universidad como el caso de Eloísa Díaz. En relación al trabajo, un dato interesante que se entrega es la trayectoria que tuvo el postnatal, como permiso legal, haciendo su primera aparición en la escena pública en 1924. Finalmente el Cerro Santa Lucía y su remodelación se describe como uno de los grandes sueños que logró concretar Benjamín Vicuña Mackenna cuando fue intendente. Si bien los temas tratados en las plantillas informativas resultan interesantes y hay imágenes vinculadas a ello, hay otra cantidad importante de fotografías que se relacionan con momentos que no poseen información en la sala como la Profesionalización, Infancia, Transporte, Formación, Oficios, Religiosidad, Placer, Cuidado del Otro, Vanguardia y Espacios de Muerte.
En general la disposición de ambas salas es la misma, las fotografías se exponen visualmente siguiendo una línea y, en algunos casos, están organizadas por los tópicos que se nombraron anteriormente como Organización, Sacar la Voz, En política, Centro de Santiago, Educación, Trabajo y el Cerro Santa Lucía. Sin embargo hubiera sido significativo disponer de mayor información sobre la gran cantidad de momentos (lugares comunes, vida de calle, vanguardia, infancia, transporte, entre otros) en los que se enmarcan gran parte de las fotografías expuestas en la muestra, pero de los que no se tiene mayor referencia. Esta carencia genera una sensación de que podría haberse profundizado un poco más en ello y en la relación con la mujer santiaguina del siglo XX, situación que hubiera enriquecido aún más la exposición.
Finalmente resulta valorable el esfuerzo que realiza esta entidad de poner a disposición su equipo profesional y sus instalaciones para montar una exposición temporal que se construyó en base al álbum familiar de más de setenta familias, dando cuenta con este ejercicio que es posible democratizar los museos y hacer de estos espacios más inclusivos y generadores de un sentimiento de pertenencia e identidad.



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