“La vitalidad del patrimonio siempre estará en las personas y con ellas hay que trabajar”

Entrevista a Mario Ferrada Aguilar. Presidente ICOMOS Chile. Arquitecto Universidad de Valparaíso (2001). Doctor (C)  Arquitectura Universidad Politécnica de Madrid. Magister en Conservación de Monumentos, Salvador de Bahía (2002) Brasil. Académico del Instituto de Historia y Patrimonio, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad de Chile. Miembro Experto del Comité Científico Internacional de Poblados y Centros Históricos (CIVVIH-ICOMOS).
Mario, podrías comentarnos de manera resumida que es ICOMOS, cuál es su relación con el patrimonio y la trayectoria de ésta organización en nuestro país?

ICOMOS es la sigla en inglés del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, entidad sin fines de lucro especializada en patrimonio cultural creada en 1964 en París y que en Chile se funda en 1969. El objetivo central de esta organización es conservar y gestionar el patrimonio cultural, a través de la construcción de nuevos conocimientos y metodologías. Un rol fundamental le cabe en asesorar, junto a ICCROM e IUCN a la UNESCO en los temas que hacen referencia a los Sitios que se inscriben en la Lista del Patrimonio Mundial, de acuerdo a la Convención del Patrimonio Cultural y Natural de 1972. Igualmente presta asesorías a los Estados respecto de la preservación de este tipo de bienes. El funcionamiento de ICOMOS se materializa mediante el trabajo de 27 Comités Científicos Internacionales que se abocan a aspectos específicos del patrimonio, así como a sus diferentes tipologías.

ICOMOS Chile actualmente cuenta con 52 miembros especialistas de diferentes ámbitos del patrimonio, tales como historiadores, arquitectos, urbanistas, arqueólogos, geógrafos, etc. La trayectoria de nuestro comité se ha caracterizado por estar íntimamente ligada a la labor académica y por un espíritu de entrega en el servicio público. Muchos de sus miembros aparte del ejercicio libre de la profesión ha tenido una destacada trayectoria en organismos del Estado o en municipalidades, hecho que lo acerca a los problemas del patrimonio desde una mirada de desarrollo.

A nivel general y en términos institucionales cuando se plantean asuntos patrimoniales emergen conceptos como valores y/o atributos patrimoniales en relación a las iniciativas de protección respecto de lo que se ha considerado patrimonio. En este sentido, cómo se aplican estos conceptos y qué relevancia tienen en el quehacer patrimonial?

La emergencia de nuevos significados y valores que asignamos al patrimonio es algo normal en cada cultura y sociedad, y es lo que hace tan importante estar alertas de qué formas las comunidades construyen su patrimonio, seleccionando unos aspectos por sobre otros. Por eso es tan relevante estar al día con la evolución de los conocimientos y herramientas metodológicas ara conservar y desarrollar el patrimonio en general. Por este motivo el trabajo que desarrollamos en torno al patrimonio debe verse inmerso en la dinámica y permanente transformación que experimentan las comunidades, ya que son ellas finalmente las únicas autorizadas para legitimar los valores y atributos patrimoniales que debemos salvaguardar. Ahora bien, en la acción diaria los nuevos conceptos y herramientas que van emergiendo, requieren de un tiempo para verse implementados; es un trabajo complejo, centrado en una educación y capacitación, principalmente de parte de los organismos públicos. Muchas veces ante nuevos problemas del patrimonio o nuevos paradigmas o tipos de patrimonio se siguen utilizando enfoques superados, lo que a la larga lleva a que el patrimonio no sea tratado en términos contemporáneos en cuanto a su identificación, valoración y gestión. Por ejemplo, el concepto de paisaje cultural que ha derivado en el más reciente concepto de Paisaje Urbano Histórico (acuñado por UNESCO en 2014), está siendo cada vez más útil para manejar el desarrollo de los patrimonios materiales e inmateriales en áreas histórico urbanas de valor en muchas ciudades. Sin embargo, la aplicabilidad en los instrumentos normativos, de planificación y de gestión requiere que hayan cambios en los cuerpos legales, que existan cuerpos de expertos capacitados y que la institucionalidad esté preparada para conservar en este caso los paisajes. En resumen, lleva mucho tiempo el que nuevos conceptos e instrumentos puedan llegar a una fase de implementación.

Considerando lo anterior y teniendo en cuenta que en los últimos años la comunidad ha tenido una injerencia más directa en los asuntos patrimoniales, ¿cómo caracterizarías esta participación? En qué asuntos notas la mayor presencia de actores diversos y no necesariamente los llamados expertos? ¿puede existir un complemento entre los profesionales de orden más técnico y la comunidad en general a la hora de definir mecanismos de resguardo o procesos de legitimación patrimonial?

En la actualidad la conservación y gestión del patrimonio se le ve desde un modelo basado en valores, donde es fundamental la consideración de las diversidades culturales en el tiempo y el espacio. Bajo este modelo recomendado por UNESCO el patrimonio ha superado la simple consideración de bienes que deben ser conservados como parte de un pasado y para ciertos especialistas. A este objetivo se le suma que el patrimonio debe servir como un recurso de desarrollo sostenible en términos sociales, económicos y ambientales, y por lo tanto es un factor desde el cual se proyecta un desarrollo a futuro.

En este sentido la creciente y notoria injerencia que tienen las sociedades y grupos en la conservación y desarrollo patrimonial nos obliga a observar qué valores asignan a sus elementos y manifestaciones, qué relación tienen con el arraigo a sus lugares de vida, qué prácticas sociales están siendo relevantes a la hora de identificar patrimonios en proceso de configuración, etc.

Debe existir un adecuado equilibrio entre la acción de las comunidades y el aporte de los especialistas en patrimonio. Las metodologías y técnicas las proveen los expertos, los centros de estudios, los organismos especializados, pero la vitalidad del patrimonio siempre estará en las personas y con ellas hay que trabajar conjuntamente. De hecho el rol de las comunidades es menos pasivo que hace 50 años, ahora las personas están asumiendo grados de conciencia importante del rol que les cabe en la protección de los bienes y en el papel que deben asumir políticamente en los sistemas de gobernanza de sus territorios, principalmente cuando se trata de mejorar la calidad de vida y enfrentar las presiones contemporáneas que amenazan al patrimonio.

 

Ahora bien, enfocándonos en la ciudad y sus múltiples manifestaciones urbanas y arquitectónicas ¿Cuál es la posición de ICOMOS frente al desarrollo inmobiliario que, en ocasiones, es muy perjudicial para edificios que son reconocidos por la comunidad como patrimoniales, pero que al no tener una protección institucional son inevitablemente destruidos sin mayores consideraciones al reconocimiento que le asignó la ciudadanía?

El conjunto de los bienes que comprenden el patrimonio cultural y el natural, a nivel mundial y local, se encuentran enfrentados a una batería de presiones de desarrollo del mundo contemporáneo. Entre ellas podemos consignar, por ejemplo, los efectos del cambio climático, los riesgos naturales y humanos, las amenazas del turismo incontrolado, los desastres bélicos, la falta de recursos económicos para preservar el patrimonio, así como falta de una institucionalidad a cargo de la gestión, etc. Entre todos estos efectos está la presión del modelo inmobiliario que afecta principalmente el patrimonio de áreas históricas urbanas destacadas en nuestros países, así como impactan negativamente contra los valores universales y excepcionales que deben salvaguardarse en los Sitios Patrimonio Mundial.

El desarrollo inmobiliario, caracterizado por la obra nueva, evidentemente es perjudicial porque, en general no respeta las formas de vida, la arquitectura, la morfología y la tipología presente en lugares consolidados en la historia. Creo que la solución a este grave problema que se incrementa con el actual modelo económico neoliberal, radica en que exista una política pública que demuestre que el patrimonio también es un bien con rentabilidad económica para el desarrollo de los integrantes de una sociedad, y no sólo para algunas empresas constructoras. Se trata de un cambio de paradigma y de convencimiento de que el patrimonio urbano, el suelo urbano, su arquitectura producen riqueza cuando existen buenos planes de desarrollo. Esto lo digo porque no basta con normas legales de protección que impidan ciertos proyectos inmobiliarios. Lo que hay que demostrar es que la conservación y desarrollo integral del patrimonio resulta tanto o más rentable en términos económicos que lo que hace la gestión inmobiliaria tradicional.

 

Desde una perspectiva nacional, Chile posee 6 sitios declarados como patrimonio de la humanidad y en el mes de noviembre se conmemora la declaratoria de la Isla de Pascua como el primer sitio reconocido como tal en nuestro país. En tu opinión, cómo consideras que hemos avanzado en esta materia en comparación al contexto latinoamericano respecto del reconocimiento y gestión de estos sitios? ¿Cuáles crees que son nuestras principales ventajas y desventajas, teniendo en cuenta que tenemos en esta lista lugares deshabitados como las salitreras, ciudades como Valparaíso o edificios como las iglesias de Chiloé? Y en tu opinión y experiencia ¿qué sitio podría ser ingresado a la Lista de Patrimonio Mundial (LPM) de acuerdo a sus atributos y valores patrimoniales y por qué?

Contar con 6 Sitios inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial UNESCO representa un desafío de mayor magnitud al momento de conservar y desarrollar los valores universales y excepcionales en ellos reconocidos. La responsabilidad en estas tareas recae en los Estados que forman parte de la Convención de 1972, en el sentido de implementar medidas en diversos aspectos: educación y capacitación de las comunidades beneficiadas, planificación de la gestión, normativas, planes, programas y proyectos. En este sentido, antes de pensar en la postulación de algún otro Sitio, vale la pena hacer los mayores esfuerzos para mejorar los sistemas de manejo y gestión de los Sitios ya inscritos, promover inversión en ellos y demostrar al mundo que estamos preservando los valores y estos Sitios se entienden como parte de nuestro desarrollo cultural, social, económico y ambiental. En la actualidad quizás los Sitios que presentan complejas demandas en estas materias son el Área Histórica de la Ciudad-Puerto de Valparaíso y las 16 Iglesias de Chiloé, justamente por corresponder a áreas habitadas con la lógica de centros urbanos que exigen equilibrar preservación y desarrollo. En todo caso este es un problema a nivel mundial y especialmente presente en nuestro continente latinoamericano. En los últimos años hemos visto un increíble incremento de Sitios que se inscriben en la Lista, por eso es que UNESCO ha aprobado una agenda para que los nuevos Sitios sean altamente representativos de patrimonios actualmente sin presencia en la Lista, y que permitan el reconocimiento de categorías o tipos con poca representación a nivel mundial.

 

Finalmente, como organismo vinculado al resguardo, difusión y gestión de monumentos y sitios patrimoniales, cuáles son los principales aportes y desafíos que enfrenta ICOMOS Chile en esta materia? ¿cómo calificarías la participación de la comunidad académica y educativa en este tipo de organismos? ¿cómo podrían tener mayor impacto en la agenda patrimonial nacional -tan ajetreada en el último tiempo- organizaciones de estas características?

En primer lugar, diría que tenemos la gran tarea de lograr un trabajo complementario, permanente y retroalimentado de mayor alcance con los organismos públicos que tienen responsabilidad en la protección del patrimonio nacional, entre ellos el nuevo Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, con su Consejo de Monumentos Nacionales, así como al nivel de los Gobiernos Regionales y los municipios del país. En segundo lugar, creo que es necesario que ICOMOS Chile se posicione con mayor fuerza en la actividad de los centros universitarios, aportando a la transferencia de nuevos conocimientos y metodologías que a nivel internacional están vigentes en materias de conservación. Y, en tercer lugar, aumentar la participación de profesionales y especialistas jóvenes que puedan aportar nuevas miradas a los problemas y desafíos del patrimonio nacional. Requerimos que las nuevas generaciones se sientan integrados a un trabajo que requiere de muchas especialidades, de un contacto con los emergentes problemas de nuestra sociedad y que puedan en el futuro sostener el tema patrimonial con una alta formación y capacidad de trabajo.



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